Los puentes colgantes, desde un punto de vista peatonal, se han desarrollado a lo largo de  muchos siglos. La importancia de estas infraestructuras se puede vislumbrar en su historia, ya que son un tipo de estructura de hace siglos y que sigue vigente hoy en día.

Inicialmente, estos puentes consistían en varios cables hechos con vides sobre los que se caminaba directamente, con el tiempo, se mejoran con unos tablones sobre dos cables de vid que permiten una mayor transitabilidad. Estos puentes eran empleados, como en nuestros días, para unir dos riberas de un río y así poder cruzarlo, o para salvar gargantas entre dos puntos elevados,pont lo que reducía el tiempo para llegar al otro lado, a la vez que mejoraba las condiciones al no tener que pasar por terrenos peligrosos (aguas bravías o laderas con escorrentías, por ejemplo).

El puente colgante consigue un empuje importante en el siglo XIX, cuando se empiezan a realizar, no solo por el paso de peatones, sino como pasos para ejes viarios importantes. Esto hace que se desarrollen como elementos de ingeniería, sobre todo para poder salvar grandes distancias, pues su ligereza los hace mucho más asequibles técnica y económicamente que los puentes de pilas y plataformas rígidas.

En el caso de puentes colgantes peatonales, actualmente recogen, por un lado el desarrollo tecnológico derivado de los puentes de gran envergadura y, por otro lado su esbeltez y su valor estético que les permite integrarse img_4366perfectamente en espacios y entornos de alto valor paisajístico y natural.

Los puentes colgantes, especialmente diseñados para peatones y ciclistas y situados en zonas de difícil acceso, permiten abrir o recuperar senderos que transcurren por paisajes de montaña de gran belleza y cruzan ríos y barrancos, al mismo tiempo que mejoran la comunicación y potencian el turismo. Esto permite la práctica de deportes al aire libre, como el senderismo, y puede generar una amplia oferta de otros deportes de montaña en la misma zona.

Existen en la actualidad diversas experiencias de la implementación de este tipo de infraestructuras que producen un aumento considerable del número de visitantes a espacios naturales de alto valor paisajístico ya existentes. Como consecuencia de ello, esta nueva oferta en la zona ha revitalizado sectores de la economía local, como la apertura de nuevos establecimientos hoteleros y comerciales, e incluso, de agencias de viajes, que ayudan a mejorar la economía de los municipios pequeños.

Como ejemplo de puentes colgantes que son parte de los lugares turísticos de interés se encuentran el Capilano Suspension Bridge (1888), de 136 metros en Vancouver, siendo el más antiguo, y el puente colgante de vidrio a 1.000 m de altitud del parque Yuntai Mountain, situado en la provincia de Hunan (China).gibraltar

En ocasiones, estas infraestructuras pueden dar lugar a que el viandante disfrute de vistas sobre las gargantas o ríos, que de otra manera no podría, generando así un atractivo sobre el paisaje, a la par que mejorando la accesibilidad entre los puntos que une, y permite ampliar el  rango de visitantes, tanto en edad como en capacidades físicas, para disfrutar de la naturaleza y la ruta.

Resumiendo, la instalación de puentes colgantes y pasarelas en rutas de gran valor paisajístico favorecen la apertura al público de espacios naturales y la creación de productos turísticos de todo tipo, que impulsan la economía de muchas poblaciones pequeñas situadas en zonas de montaña.